VALENCIA, 2 DIC. (AVAN).- Las religiosas de la orden contemplativa de las Franciscanas Clarisas del monasterio de la Puridad y San Jaime, en Valencia, han empezado a elaborar pastas, dulces y galletas, y de cara a Navidad, turrones y polvorones artesanos, que venden al público a través del torno del convento de clausura.

Hasta ahora en este convento, ubicado en el centro de Valencia, en el número 4 de la calle de la Puridad, las religiosas realizaban otras labores a mano, “como pintura, en tela y en cerámica, y bordado, pero ante el descenso de encargos y el interés por la repostería” decidieron dedicarse a esta nueva tarea, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la orden.

De hecho, “en el convento, que desde 1853 se encuentra en su actual ubicación, nunca se hicieron dulces pero sí hay constancia de su elaboración en el siglo XVI, cuando se encontraba ubicado en el actual barrio del Carmen”, según las mismas fuentes, que han recordado que el monasterio de la Puridad fue la primera fundación de las Clarisas en Valencia, en el siglo XIII.

Actualmente, la llegada al monasterio de religiosas jóvenes, alguna de ellas con experiencia en repostería, y la necesidad de buscarles un medio de vida fueron los motivos que impulsaron a esta comunidad, formada por 14 religiosas, a acondicionar un local en la planta baja, en un lateral del claustro, para instalar el obrador, el horno y el almacén y comenzar esta nueva etapa.

Preparan los dulces “en silencio y rezando”

Las religiosas María Mercedes, María Judit, María Berita y María Clara son las encargadas de elaborar el “amplio de surtido de dulces, que incluye magdalenas, galletas de mantequilla, galletas de café, corazones de yema, castellanas, rollitos de anís, delicias de Santa Clara, bocaditos de coco, pasteles de boniato, trufas, coca de llanda y, ahora para las Navidades, turrón de la abuela y polvorones”.

Ellas, en colaboración con la pastelera valenciana Magdalena Nieto, han sido las encargadas de prepararlo todo, “desde pensar qué pastas íbamos a elaborar y seleccionar las mejores recetas, hasta prediseñar las cajas y bolsas donde se envasan y venden”, han precisado.

Por el momento todos estos productos de repostería sólo pueden adquirirse en el propio convento, a través del torno, todos los días de la semana, en horario de 10 a 12 horas, y por la tarde, de 16.30 a 18 horas, “aunque este sábado, 3 de diciembre, no estará abierto al público”, según las religiosas, que han señalado que ya ha habido comercios interesados en venderlos.

Igualmente, las religiosas de la orden contemplativa ven esta nueva labor “como una manera de evangelizar, de hacer llegar a todos el amor de Cristo” y preparan los dulces siguiendo la máxima “Ora et labora”, es decir, en silencio y rezando, desde las 6 de la mañana, cuando se levantan, hasta la noche.

(Fotografías: Alberto Sáiz)

Fuente original: http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=14724&pagina=1

Por Prensa