VALENCIA, 11 OCT. (AVAN-AUDIO).- El huracán Matthew ha derrumbado el tejado de la iglesia, del colegio y de la casa de la comunidad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en la localidad de Meyer, en Haití, en donde vive desde hace 25 años la misionera valenciana Natalia Martínez, que es también enfermera.

Aunque la misionera, de 70 años y natural de la localidad valenciana de Ribarroja del Turia, se encuentra desde hace un mes en Valencia, donde ha sido operada de los ojos, ha asegurado a la agencia AVAN que “siento una pena enorme al no haber podido encontrarme allí para ayudar a los afectados”, si bien ha podido contactar con sus otras dos hermanas de comunidad que le han explicado la catástrofe y “quiero volver ya cuanto antes”.

El huracán, con rachas de 240 kilómetros por hora, “arrastró el agua hasta la casa que teníamos -fabricada en piedra y con tejado de madera y uralita-, en una montaña en la mitad sur del país, muy próxima al ojo del ciclón, y entró por las grietas y por las ventanas que se vinieron abajo”, ha expresado.

Las instalaciones están “completamente inundadas y todos los libros de la capilla están mojados”. El agua entraba “como si estuvieran vaciando cubos enteros en el interior”. No obstante, “las hermanas siguen allí, arreglando los desperfectos, y no ha sido necesario evacuarlas ni se han registrado víctimas mortales”.

“Gracias a Dios no hay fallecidos en nuestra zona pero sí enormes daños materiales, de hecho, el huracán ha destrozado toda la cosecha de un programa de semillas que impulsan las Hijas de la Caridad en Meyer para ayudar a campesinos pobres con el objetivo de no hacer mendigos ni personas dependientes de nosotras”.

Natalia Martínez tiene previsto su regreso a Haití el próximo mes de noviembre. “Me encuentro bien, joven y con ganas de ayudar”, asegura la misionera valenciana que ha sobrevivido en Haití a seis ciclones y al terremoto de 2010.

Clínicas móviles para atender a los enfermos en las montañas

Actualmente, las dos Hijas de la Caridad que se encuentran en Meyer, de la misma comunidad de la misionera valenciana, han puesto en marcha más clínicas móviles para atender a ancianos, enfermos y abandonados en las montañas, porque ahora el “mayor temor” es la aparición de brotes de cólera. Igualmente, “ahora es muy necesaria la comida y la vivienda”.

En Haití, Natalia Martínez se levanta habitualmente a las cinco de la mañana para recorrer las montañas con clínicas móviles, y llevar medicamentos y atención sanitaria a familias necesitadas. Para ello, “andamos tres horas para llegar al lugar y trasladamos los medicamentos y utensilios médicos en burros”, ha añadido.

Cuando comenzaron su labor en Meyer, en el año 2011, tras el terremoto que asoló también Haití en 2010, “llegamos a atender a 7.000 enfermos en 15 días, junto a la ayuda de equipos internacionales y locales”, según la misionera que ha indicado que “no nos contagiamos de cólera de milagro”.

En 2010, el terremoto arrasó también la casa donde residían en la población haitiana de Tomasó, desde donde tuvieron que trasladarse a Meyer, y en donde vivieron durante un año de forma provisional en tiendas de campaña hasta que habilitaron la actual comunidad afectada ahora por Matthew.

La propia misionera valenciana ha habilitado una cuenta corriente también en La Caixa para canalizar ahora aportaciones solidarias: ES31 2100 2713680100166215, con el concepto “Donativos Huracán Haití”.

Fuente original: http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=14459&pagina=1

Por Prensa