La Delegación diocesana de Patrimonio retoma su programa de prácticas para estudiantes

El pasado 13 de junio dio comienzo la Campaña de Verano de Conservación y Restauración organizada por la delegación de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla. Este programa se desarrolla tradicionalmente en época estival en alguno de los templos de la Archidiócesis de Sevilla, si bien, se ha visto suspendido durante los últimos años a causa de la pandemia.

En esta ocasión, se ha seleccionado la iglesia prioral de Santa María de Carmona, “un edificio monumental denominado BIC cargado de historia y singularidad, y que atesora un ingente patrimonio de gran valía artística”, señala Agustín Martín, restaurador de la delegación diocesana de Patrimonio.

Esta intervención ha dado comienzo tras recibir el visto bueno de la Comisión de Patrimonio de la Delegación territorial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, en cuyo proyecto se analizaba el estado de conservación y se proponía la intervención de varios bienes muebles del templo. Concretamente dos pinturas sobre lienzo, un Ecce Homo y una Inmaculada, atribuidas ambas a Juan del Castillo y dos retablos laterales de la nave de la epístola: “El del Sagrado Corazón, que se trata de un interesante retablo barroco con bustos relicarios de varios santos jesuitas, y el de la Virgen de la Encarnación, un retablo proyectado por Gaspar del Águila con una pequeña imagen de vestir de la Virgen y un portentoso conjunto de pinturas sobre tablas, atribuidos también a Juan del Castillo”.

El proyecto, cuya ejecución durará aproximadamente un mes y medio, está coordinado por el delegado diocesano de Patrimonio Cultural, Antonio Rodríguez Babío, y se lleva a cabo por 13 alumnos en prácticas, tutorizados por Agustín Martín y Antonio Gamero, ambos Licenciados en Bellas Artes con la especialidad de Conservación Restauración y miembros de la Delegación diocesana de Patrimonio Cultural.

El alumnado pertenece a los últimos cursos del Grado en Conservación y Restauración y vienen a cubrir unas plazas formativas extracurriculares, mediante un convenio entre el Arzobispado y la Universidad de Sevilla. “Esta intervención es posible gracias a la implicación de todas las partes que dan forma a este proyecto”, apunta Martín. Entre ellas destaca también la implicación de la parroquia, de la mano del párroco, José Ignacio Arias y del grupo de pastoral del Patrimonio. Por otra parte, también ha colaborado el Ayuntamiento de Carmona, así como otros particulares y empresas privadas.

Compromiso con los jóvenes y con el patrimonio

Estas prácticas extracurriculares complementan la formación del alumnado y genera un beneficio para la recuperación y puesta en valor del patrimonio eclesial. Así ha sido en otros templos donde se ha desarrollado este programa con “resultados muy satisfactorios”. Entre ellos se encuentran Santo Domingo de Osuna; San Lorenzo, San Andrés y Santa María Magdalena de Sevilla; la Parroquia de Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía y la última llevada a cabo en 2019 en Santa María de Estepa.

Gracias a este programa, la Archidiócesis de Sevilla recibió el pasado año un reconocimiento por parte de la Universidad “por el compromiso empresarial con los estudiantes en prácticas académicas externas de calidad”.

Recuperación de los retablos

El proyecto que se ejecuta en Carmona tiene como base la recuperación y estabilización de varios bienes muebles. Para ello se está llevando a cabo un proyecto de carácter conservativo, en el que se realiza una limpieza general de los retablos y una consolidación de todos los elementos inestables. Una vez concluido este proceso, se aplicará un tratamiento preventivo contra insectos xilófagos y se hará una reintegración puntual antes de dar una capa de protección.

Antes de la intervención, ambos retablos “presentaban un estado de conservación muy deficiente debido a la propia historia material del bien, a la degradación natural de los materiales constitutivos, así como al uso cultual y a las intervenciones que ha sufrido con carácter de reparaciones o modificaciones”. Sus principales agentes de deterioro han sido la acumulación de polvo, pérdidas puntuales de adherencia de las capas pictóricas, el hollín, acumulación de grasas, restos de cera en superficie, las reparaciones y la falta de mantenimiento.

En cuanto al soporte, los restauradores han explicado que “estructuralmente se encontraba muy afectado, ya que han tenido problemas de sujeción al muro al desprenderse parte de los puntales de sujeción. Podemos observar muchas grietas y apertura de ensambles además de gran cantidad de piezas inestables en riesgo de pérdida, incluso se ha observado que uno de los retablos se ha visto afectado por un ataque severo de termitas”.

 

Fuente original: https://www.archisevilla.org/la-delegacion-diocesana-de-patrimonio-retoma-su-programa-de-practicas-para-estudiantes/

Por Prensa