1.500 jóvenes están participando este fin de semana en la XXVII peregrinación diocesana

A pesar de la lluvia nada impidió que la primera jornada de la peregrinación se llevará a cabo con normalidad. Los 1.500 jóvenes disfrutaron del día con cantos que hacían las dificultades del camino más llevaderas. A lo largo del día de hoy seguirán su peregrinar hasta las plantas de la Virgen, que ésta los proteja y los guíe sin permitirle aminorar sus fuerzas.





























La Virgen de Guadalupe es sinónimo de caminar, rezar, compartir, para cientos de miles de jóvenes en Córdoba. En los veintisiete años que se lleva haciendo esta peregrinación son muchas las personas que han participado y para las que la Virgen es un referente en su vida de fe. La Delegación de Juventud ha preparado cada año esta peregrinación con esmero, al ser una de las actividades más destacada del año, pero este año se han superado las expectativas. La pandemia ha provocado que los dos últimos años la peregrinación sea distinta y este año, que vuelve la normalidad, las cifras han marcado record. 1.500 jóvenes han partido la mañana del 21 de octubre hacia tierras extremeñas para encontrarse con la Madre de Dios.

La misa de envío ha tenido lugar en la Santa Iglesia Catedral y ha estado presidida por el Obispo, que además acompañará a los jóvenes durante el fin de semana. El prelado ha empezado su homilía agradeciendo a la Delegación de Juventud la tarea de preparar “este ejército en orden de batalla” porque para organizar un grupo de 1.500 peregrinos hay que hacerlo bien para que no sea un caos. Es muy “gozoso” veros aquí esta mañana, vais a empezar a caminar y debéis saber dónde vais, porqué vais y qué vais a hacer estos días ha apuntado monseñor Demetrio Fernández. Muchos jóvenes andan hoy por la vida “como vagabundos” sin norte, sin saber adonde, sin embargo el peregrino si sabe dónde va, sabe que va acompañado y se alegra de llegar a la meta, ha añadido.

La peregrinación a Guadalupe se convierte cada año “en una parábola de la vida”, la vida tiene sentido si tiene un camino y un fin. Vivid estos días como peregrinos -ha animado el Obispo- “sabemos que Jesucristo es el norte, el compañero de camino, Él está en el centro de esta peregrinación y os acompaña María y una fuerza secreta, el Espíritu Santo» , ha pedido monseñor Demetrio Fernández a los jóvenes de la Diócesis.

El prelado ha recordado las palabras de Papa Francisco “Cristo vive y te quiere vivo” y ha pedido a los jóvenes que asuman la tarea de peregrinar a Guadalupe con la alegría de vivir porque Dios está vivo, “acércate a Él durante estos días y te contagiará su vitalidad”. Guadalupe sirve para todos los jóvenes que están en camino y que van afianzando su vocación, y en cualquiera de las situaciones o vocaciones es imprescindible contar con Jesucristo. Para eso Jesucristo nos ha dado una madre, ha destacado, y a pesar de los distintos nombres que le damos, “Madre no hay más que una”. Cultivad la devoción a la Virgen durante toda vuestra vida porque ella será “consuelo, ayuda y compañía” para que esta peregrinación aumente en todos la devoción a nuestra Madre, ha terminado pidiendo monseñor Demetrio Fernández.

Terminada la eucaristía los veintiséis autobuses han puesto rumbo a Hinojosa del Duque, donde cada año se hace la primera parada; seguirán hasta Puerto de San Vicente y desde ahí comenzará la marcha andando hasta Alía, donde harán noche. La mañana del sábado partirán de Alía a Guadalupe. La tarde del sábado todos los peregrinos llegarán a las plantas de la Virgen y el domingo por la mañana el Obispo presidirá la eucaristía en el Real Monasterio de Ntra. Sra. de Guadalupe, misa que pone fin a la peregrinación justo antes de que los autobuses pongan rumbo a Córdoba nuevamente.

Los delegados diocesanos de juventud, Jesús Linares y Rafael Romero, han reconocido que a pesar de ser un año complicado por el número de peregrinos, lo han preparado con mucha “ilusión” porque después de dos años atípicos la peregrinación vuelve a celebrarse de manera normal. “Nos ponemos en manos de la Virgen y será ella la que nos proteja durante todo el fin de semana”. A los 1.500 peregrinos les desean “un buen camino” y les piden que se abandonen en el Señor y que su bendita Madre intercederá por cada uno de ellos en esta peregrinación tan soñada por todos.

Para Antonio Luis, de Hinojosa del Duque, esta es su cuarta peregrinación a Guadalupe y reconoce que es el punto de partida de su año, “cargo las pilas” y por eso me gusta repetir cada año. Por otro lado, la montillana, Marta Mesa, confiesa que deja de lado por unos días la rutina “para encontrarme conmigo misma de la mano de María” y valorar su misión en la vida de cada uno de nosotros, porque Ella con su Sí cambió la vida de la humanidad. Este año, especialmente, mi peregrinación a Guadalupe supone buscar “mi camino y decir como Ella Sí dónde y cómo quiera”.

En estos casi treinta años, como recuerda monseñor Demetrio Fernández en su carta semanal, se han fraguado muchos matrimonios, han surgido vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa y son muchos los testigos que caminan con estos jóvenes “para mostrarles la belleza de una vida entregada a Dios totalmente”. El Obispo ha destacado que la peregrinación a Guadalupe “es un referente en la vida de la Iglesia en nuestra Diócesis” y ha pedido a los jóvenes, que tienen “la preciosa tarea de transformar el mundo”, que aprendan a hacerlo desde “la diligencia de obrar con amor como María”.


















































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Fuente original: https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/peregrinacion-guadalupe-es-una-parabola-de-la-vida

Por Prensa