VALENCIA, 3 MAR. (AVAN).- El sacerdote Vicente Amargós, de 87 años y natural de la localidad valenciana de Polinyà de Xúquer, dirige desde hace cuatro años el Seminario Interdiocesano de Ciudad Bolívar, en Venezuela, donde además atiende en los poblados de mineros de la selva a las personas que acuden en busca de oro.

Amargós, que recibió la ordenación sacerdotal en Valencia en 1954, solicitó marchar a Venezuela cuando, ya jubilado, con 83 años de edad, le llegó la noticia en verano de 2012 de que un seminario necesitaba un director espiritual, según explica en una entrevista publicada por el periódico diocesano Paraula.

Desde entonces desempeña el cargo de director espiritual del Seminario Interdiocesano de Ciudad Bolívar, donde su trabajo principal consiste en el acompañamiento espiritual a los seminaristas así como retiros para jóvenes o comunidades parroquiales.

Además, durante sus vacaciones en el Seminario, viaja hasta los poblados de mineros donde atiende a gente que acude de toda América en busca de oro, que lo necesitan ya que “el oro lleva consigo mucha pobreza humana y deshumanización”.

Así ayuda en Urimán, un poblado de la selva venezolana, “donde es difícil llegar porque no hay caminos y hay que ir en avioneta o a través de los ríos”, y al que los indígenas acuden para abastecerse de comida y ropa. A pesar de sus 87 años y de las dificultades acudió porque “esto me permite estar en contacto con la gente nativa y con los que van a buscar trabajo”, según el misionero, que reconoce que “en Sudamérica queda mucho trabajo por hacer”.

“Ayudar a los seminaristas a crecer como personas”

Su labor como director espiritual en el Seminario se centra en “ayudar también a los seminaristas a crecer como seres humanos” ya que las separaciones matrimoniales son muy frecuentes en la zona y “es habitual que cinco o seis hermanos tengan una misma madre pero diferentes padres y que ninguno conviva con ellos”, añade.

“Todo esto influye en la personalidad y en los rasgos psicológicos de los muchachos, que crecen y deciden ir al Seminario”, explica el misionero.

Ministerio sacerdotal al servicio de los más pobres

Según Vicente Amargós, marchar a Venezuela de misión con 83 años no fue más que “un nuevo paso en el largo camino recorrido de mi ministerio sacerdotal”, que comenzó con su ordenación sacerdotal en 1954 y cuyas etapas ha vivido “como una misión, como un don a los demás, un don recibido al servicio de los más pobres”.

El sacerdote, que descubrió de niño su vocación sacerdotal “casi por casualidad, cuando asistía a hurtadillas a clases de catequesis”, ejerció su ministerio sacerdotal durante nueve años en la localidad alicantina de Alcoi y fue capellán del Santuario de la Font Roja, además de consiliario de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y, más tarde, consiliario nacional del mismo movimiento juvenil en Madrid entre 1963 y 1970.

En 1970 volvió a Valencia, a la parroquia de Jesús Obrero del Grao, desde donde se trasladó en 1985 al barrio del Cristo para iniciar un proyecto de inserción sociolaboral con los jóvenes con la colaboración del párroco.

Fuente original: http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=13338&pagina=1

Por Prensa