Noticia de la Archidiócesis de Valencia

Jóvenes con problemas de adicciones o psicológicos, rehabilitados en las Comunidades del Cenáculo, ofrecen sus testimonio en parroquias y colegios

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VALENCIA, 9 ABR. (AVAN).- Jóvenes con problemas de adicciones, entre ellos de drogodependencias, familiares o de falta de sentido a sus vidas, y que actualmente se encuentran en proceso de rehabilitación dentro de las comunidades del Cenáculo en España, ofrecen hasta el 13 de abril en la diócesis de Valencia sus testimonios en colegios, parroquias e iglesias así como en conventos y en el Seminario Mayor de Moncada.

Los jóvenes, algunos de ellos valencianos, pertenecen a la “Fraternidad Sagrado Corazón de Jesús” de Fogars del Monclús (Tarrasa) y de la “Fraternidad Nuestra Señora de Misericordia” de Cornudella del Monsant (Tarragona), y visitan, entre otras localidades, las de Cheste, Navalón, Torrent, Alzira, Oliva, Algemesí y Moncada, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes del Grupo de Oración de Padres del Cenáculo en Valencia.

Igualmente, “los chicos han peregrinado a la Catedral de Valencia para ganar el Jubileo del Santo Cáliz de la Misericordia” , desde la iglesia de San Esteban.

El primer día tras su llegada, el viernes, 8 de abril, los jóvenes ofrecieron sus vivencias a los alumnos de Bachiller y de Educación Secundaria de la parroquia y colegio Santiago Apóstol, ubicado en la calle Doctor Olóriz, 6, de Valencia, así como a un grupo de universitarios.

Visitas a la Catedral, colegios y parroquias

El sábado, además de la peregrinación a la Catedral, han viajado a la localidad valenciana de Navalón para visitar a los Hermanitos y Hermanitas del Cordero; a Torrent, al colegio de San Juan Bosco; y a Alzira, a la parroquia de Nuestra Señora del Lluch. Igualmente, este día han sido recibidos por el cardenal arzobispo de Valencia, en el Palacio Arzobispal.

El domingo, 10 de abril, la iglesia de San José de la Montaña de Valencia acogerá los testimonios de las comunidades del Cenáculo así como la parroquia de San Francisco de Asís y el convento de las religiosas clarisas de Oliva.

El lunes, día 11, los jóvenes se desplazarán hasta la localidad de Algemesí para acudir al Instituto de Educación Secundaria San Vicente Ferrer, por la mañana; y por la tarde a Cheste, al colegio de San José de la Montaña; y, también, a la parroquia Santo Domingo Savio de Valencia.

Por su parte, el martes, 12 de abril, los testimonios serán ofrecidos en los colegios de San Roque y de Santa María de Valencia así como en el Seminario Mayor La Inmaculada de Moncada, que acogerá la celebración de una eucaristía a las 20 horas seguida de una cena compartida con los seminaristas.

Finalmente, el día 13, las últimas visitas tendrán lugar en el Colegio Ave María de Peñarrocha de Valencia y en la parroquia de San Juan de la Ribera de la Avenida del Puerto.

Modo de curación, “Ora et labora”

El “modo de curación” de la Comunidad del Cenáculo se basa en el denominado “Ora et labora” (oración y trabajo), a través de la Adoración Eucarística y la oración, la vida en fraternidad, el acompañamiento de voluntarios y familias, y la ayuda de otras las personas que han pasado por el mismo proceso de rehabilitación, según las mismas fuentes.

Actualmente, hay jóvenes, tanto chicos como chicas, de la Comunidad Valenciana que residen en distintas fraternidades a lo largo del mundo y también en las dos casas que la Comunidad del Cenáculo tiene en España “aunque, a lo largo de su proceso de curación y de reconstrucción de sus vidas, van recorriendo distintas fraternidades repartidas por todo el mundo, por lo que los chicos hablan perfectamente italiano y otros idiomas”, han añadido.

La vida comunitaria “alterna momentos de trabajo y de oración, de hecho trabajan en las propias casas rezando el Rosario, con el objetivo de descubrir los valores de la amistad, la verdad, el amor al otro, el esfuerzo personal y el sacrificio”. Así, la comunidad pretende “no sólo ser un lugar de recuperación y de asistencia social, sino una escuela de vida, en la que reencuentran su propia dignidad, paz y alegría por seguir viviendo”, han añadido.

La Casa Madre de la Comunidad del Cenáculo se encuentra sobre la colina de Saluzzo, una ciudad en la provincia de Cúneo (Piamonte), en el noroeste de Italia y actualmente, está presente en 18 países.

Como la Obra se desarrolló internacionalmente después de su fundación, la Comunidad del Cenáculo fue reconocida por el Pontificio Consejo para los Laicos de la Santa Sede como Asociación Internacional de Fieles en 2009, dentro de la que nació también otra Asociación Pública de Fieles diocesana orientada a la vida religiosa femenina, denominada “Hermanas Misioneras de la Resurrección”.

Igualmente, a la Comunidad pertenecen también sacerdotes, hermanos y hermanas consagradas, familias misioneras, matrimonios, e integra varios grupos como el de padres, que también se implican en el proceso de rehabilitación social de sus hijos y en la metodología de trabajo, y los colaboradores llamados “Amigos del Cenáculo”. (AVAN)

(Pie de foto: Fotografías de la peregrinación y del saludo del Cardenal. Firma: A. Sáiz)

 

Fuente original: http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=13538&pagina=1