Noticia de la Archidiócesis de Valencia

El cardenal Cañizares preside en la Catedral la celebración del Miércoles de Ceniza

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VALENCIA, 2 MAR. (AVAN).- El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, presidió ayer por la tarde una misa en la Catedral de Valencia con motivo la celebración del Miércoles de Ceniza, que comenzó tras el canto de vísperas en castellano.

Por este motivo, “todas las parroquias de la diócesis celebraron misas con bendición de las cenizas que se imponen en la cabeza de los fieles, un signo muy antiguo, de carácter penitencial, que marca el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma”, según ha indicado Edgar Esteve, delegado episcopal de Liturgia del Arzobispado de Valencia.

Miércoles de Ceniza: rito y significado

En el siglo XI, el papa Urbano II “recomendó la imposición de la ceniza a todos los fieles como signo distintivo de la inauguración de la Cuaresma” como “símbolo del recuerdo de la muerte pero también de la buena noticia del Evangelio”.

Aunque “en un principio se imponía sólo a los penitentes públicos, que quedaban señalados con este signo de marginación, después se convirtió en símbolo para todos los fieles, con el que nos reconocemos como pecadores”.

En la misa del Miércoles de Ceniza, “que no es día de precepto, aunque sí es obligatorio el ayuno y la abstinencia”, después de la homilía, el sacerdote bendice las cenizas con agua bendita antes de imponerlas en la cabeza de los fieles, diciendo ´Arrepentíos y creed al Evangelio` o bien ´Recuerda que eres polvo y has de volver al polvo`”.

La bendición “sólo puede hacerla un sacerdote o un diácono pero para la imposición de la ceniza, que no es obligatoria para los fieles sino un acto devocional, pueden ser ayudados por seglares”. El rito de la imposición de ceniza “puede realizarse sin celebrar la eucaristía, como sucede en algunos colegios, donde tiene lugar la celebración de la Palabra, lecturas propias y tras la homilía se procede a la bendición e imposición de la ceniza”.

La ceniza “es recomendable que proceda de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior”.

De esta forma, el Evangelio de este día “explica las prácticas cuaresmales recomendadas que son la mayor escucha de la Palabra de Dios, la oración, el ayuno y la limosna, concluyendo en una celebración del sacramento de la Penitencia que nos lleve a encontrarnos con la gracia del perdón”.

(Fotografías: Samuel Martos)

Fuente original: http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=15088&pagina=1