Con el lema Sal de tu tierra, el domingo 23 de octubre se celebrará la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida como el Domund. El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, subraya en una carta que esta jornada «es importante, nos pone frente a la realidad de la Iglesia, y nos recuerda que no se puede entender a Cristo, sin su deseo de abrazar con su amor, con su misericordia, como estamos recordando en este año jubilar, a todos los hombres».
En alusión al mandato que la Iglesia ha recibido del Señor, «Id por todo el mundo y predicad la buena nueva» (Mc 16, 15), explica que «la mayor ayuda con la que cuenta la Iglesia en esta tarea de evangelizar, es la que prestan con su vida, su apostolado, su palabra, su entrega, los misioneros». «Entre ellos hay familias enteras, así como consagrados y sacerdotes. Todos ellos han descubierto la vocación del Señor. Han descubierto que este mandato no es una simple recomendación o petición. Es la expresión de una llamada personal, determinada, concreta al corazón de estas personas para que, dejándolo todo, se conviertan en heraldos de la Palabra y de la Persona del Señor», detalla.
El lema elegido para la jornada de este año, indica, «es una perfecta descripción de la exigencia que tienen que vivir los misioneros». «A estos hombres y estas mujeres, que han oído la llamada del Señor a ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Hech 1, 1-11), se les exige salir de su tierra, de sus hogares y de todo lo que esto implica. No es solo, y ya sería mucho, el abandonar su propia patria, sino, y esto quizás es más costoso, sus planes, sus proyectos, las ambiciones personales nobles, las comodidades y afectos, sus seres queridos y amistades. Sal de tu tierra son palabras fáciles de decir, pero que implican a toda la persona y la vida entera».
En esta línea, el prelado incide en que «Madrid no puede olvidar a los 630 misioneros que tiene repartidos por el mundo». «Es verdad que han sido enviados y que, con una gran generosidad, ellos han decidido salir de su tierra y, con Cristo, por Cristo y en Cristo, han comenzado una nueva vida; pero nosotros no podemos dejar de tenerles como hermanos, como amigos, como compañeros de este viaje que todos intentamos vivir en la presencia de Dios», asevera.
Y concluye pidiendo a la Virgen de la Almudena que la jornada del Domund de este año «sea un momento grande para que la diócesis de Madrid viva la misión y renueve su espíritu misionero. Que ella fortalezca el ánimo de los jóvenes que se plantean la vocación misionera y que a los que vivimos nuestra fe en la diócesis nos ayude a sentir el peso de la misión que Jesús nos ha encomendado».

Fuente original: http://archimadrid.org/index.php/oficina-de-informacion/noticias-madrid/item/87139-monsenor-carlos-osoro-madrid-no-puede-olvidar-a-los-630-misioneros-que-tiene-repartidos-por-el-mundo

Por Prensa